Eran 25 personas, así que, los dividieron en grupos. En su grupo, él era el más joven, los demás eran mayores de 30 años. Entonces se metieron al tanque de chocolate, ya que al ser líquido, los camiones van directos al tren, sin ningún tipo de control. El chocolate estaba caliente, al principio sentaba bien, pero después de un rato, ya no se estaba tan bien, el calor comenzaba a agobiarles. Para poder sobrevivir sin hundirse decidieron agarrarse unos a otros, sino hubieran muerto. El chocolate casi les sobrepasaba el cuello, ellos estaban muertos de calor.
Todo este rato permanecieron en el camión sin mover. Los demás compañeros querían salir, así que al final decidieron abandonar el camión todos, ya que si sólo uno hubiera salido, hubieran descubierto a los demás por el rastro de chocolate. Abrieron la tapa y pudieron salir con la ayuda de los demás.
Al final, este hombre, consiguió por fin entrar en el Reino Unido, en un camión que transportaba cabinas. Actualmente está trabajando en un restaurante árabe en Sheffield.
Este es el duro reflejo de los refugiados, que hacen lo que haga falta para mejorar su vida. No podemos dejar que esta situación siga creciendo, hay que hacer lo que sea para evitar historias como esta. ¿Enserio alguna persona merece viajar en estas condiciones?
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